Pongamos un ejemplo:
Digamos que cortarás el lomo de cerdo en filetes para comenzar a marinar la carne. Cuando tienes un cuchillo que ya perdió su filo, es probable que los cortes no sean tan precisos o tengas que presionar con más fuerza para cortar. Lo que sucede es que estarías básicamente exprimiendo la carne de sus jugos naturales y le restarías sabor. Además, no se vería tan exquisito al momento de servir. Para que esto no te suceda, te damos unos consejos:
Y listo, ya puedes comenzar a cortar. Para asegurarte de que está bien afilado, haz dos pruebas: corta un jitomate sin tener que presionarlo. El cuchillo debe deslizarse perfectamente y cortar las rodajas sin mayor esfuerzo. También puedes probar con un mango. Intenta quitarle la cáscara con el cuchillo de forma precisa y sin tener que esforzarte demasiado por sostenerlo.
Si la costilla de cerdo es por sí sola deliciosa, imagínatela en un caldo… ¡Qué rico! Te compartimos la receta de este reconfortante caldo de costilla de cerdo y, no creas que su preparación es complicada, ¡al contrario! Es muy sencillo de cocinar.
Anímate a probar un sabor tropical, definido y lleno de salud de la península mexicana con estas chuletas a la yucateca. Deja que la calidez te acompañe a la mesa.
¿Quieres degustar chiles que no piquen? ¿Adoras la carne? Prueba esta jugosa combinación. No te arrepentirás.
Una receta para consentir a tu familia con el balance justo entre lo picosito del adobo y lo dulce de la ensalada… ¡Atrévete a probarla!